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Liturgia




Anáfora

Liturgia de Santiago.

1. Ritos de Entrada.

(Se abre la cortina. Los fieles se ponen de pie)

1.1. Responsorio de Mar Severius.

                Sacerdote: María que té dio a luz, y Juan que te bautizó intercedan por nosotros ante Ti. Ten misericordia de nosotros.

 

                Pueblo: Por las oraciones de tu Madre que te dio a luz y de todos tus Santos: Yo te escoltaré, mi Rey, mi Señor, el Hijo Unigénito, la Palabra del Padre Celestial, que eres eterno en tu naturaleza quien por la Gracia del Padre, vino para dar vida y salvación a toda la humanidad, y tomó cuerpo de la Bienaventurada y gloriosa Virgen Pura, Madre de Dios, María, El Mismo se hizo hombre permaneciendo Dios y fue crucificado por nosotros. Cristo, Señor nuestro quien por tu muerte aniquilaste nuestra muerte y la destruiste, quien eres una de las personas de la Santísima Trinidad y eres adorado y glorificado en la unidad de Tu Padre y de Tu Espíritu Santo vivificador; Ten piedad de nosotros.

 

1.2. Trisagio.

                Sacerdote: Santo Eres Tú.  Dios.

 

                Pueblo: Santo Eres Tú, Todopoderoso, Santo Eres Tú,  Inmortal que fuiste crucificado X por nosotros, ten piedad de nosotros.

 

                Sacerdote: Santo Eres Tú.  Dios.

 

                Pueblo: Santo Eres Tú, Todopoderoso, Santo Eres Tú,  Inmortal que fuiste crucificado X por nosotros, ten piedad de nosotros.

 

                Sacerdote: Santo Eres Tú.  Dios.

 

                Pueblo: Santo Eres Tú, Todopoderoso, Santo Eres Tú,  Inmortal que fuiste crucificado  X  por nosotros, ten piedad de nosotros.

                Sacerdote y Pueblo: Kirie Eleison, Kirie Eleison, Kirie Eleison.

2. Liturgia de la Palabra.

 

2.1. Epístola.

 

                Pueblo: Yo oí a Pablo el Apóstol bendito decir, Si alguno viene a ustedes predicando lo contrario de lo que yo les he enseñado, que sea excomulgado por la Iglesia aunque fuera un Ángel del cielo. Surgirán distintas doctrinas por doquier. Bienaventurado aquél que persevera en la doctrina de Dios.

 

                Diácono: Lectura de...

 

                Pueblo: Alabado sea el Señor del Apóstol y sus bendiciones desciendan sobre nosotros para siempre.

 

(El diácono lee la sección del día...)

 

2.2. Evangelio.

 

Pueblo: Aleluya, aleluya, aleluya. Ofrezcamos sacrificios de alabanza, presentemos ofrendas inmaculadas, y penetrando los atrios del Señor adorémoslo ante Su Santo Altar, aleluya.

 

Turibulario: Con calma, reverencia y modestia, prestemos atención y oigamos la buena nueva de las palabras Vivas del Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

 

Diácono: Haznos Dignos,  Señor.

 

Sacerdote: La Paz sea con ustedes.

 

Diácono: y con Tu Espíritu.

 

Sacerdote: El santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, palabra vivificadora de Mateo (o de Juan) el Apóstol. El predicador que predica vida y redención del mundo.

Si la sección fuere de Marcos o Lucas, dice:

De Marcos (o Lucas) el Evangelista, que publica buenas nuevas de vida y redención para el mundo.

Turibulario: Bienaventurado aquel que ha venido y vendrá. Alabanzas a aquel que lo envió y sobre todos nosotros descienda su misericordia por siempre.

 

Sacerdote: Ahora sucedieron estas cosas en el tiempo de ... ... ... de nuestro Señor y Dios, nuestro Redentor Jesucristo, Palabra de vida, Dios quien se hizo hombre en la bienaventurada Virgen María.

 

Diácono: Creemos y confesamos.

 

(El Celebrante lee la sección del día...)

 

Sacerdote: La Paz sea con ustedes.

 

Pueblo: Celébrese una continua e ininterrumpida conmemoración de los profetas y apóstoles que predicaron el Evangelio entre los gentiles, de los Justos y Santos gloriosamente triunfantes que recibieron la corona del martirio; de los mártires y confesores que soportaron torturas y aflicciones; de la Madre de Dios, de los Santos y de los fieles difuntos.

 

2.3. Proemio. (Variable)

 

Sacerdote: Bendita sea la ofrenda deseada, glorioso sea el dulce Fruto, que fue sacrificado por nosotros, que nos ha redimido y santificado por medio de su Sacrificio Redentor. Alabado sea el Cordero nacido de la Oveja Virgen, quien aceptó la Cruz por nuestra salvación y nos liberó de los sacrificios de animales mudos. Él es digno de Gloria, Honor y Alabanza, ahora que celebramos la Divina Eucaristía y en todas las festividades, tiempos, horas, estaciones y en todos los días de nuestra vida. Amén.

 

Diácono: Ante el Señor Misericordioso, ante su Altar de reconciliación y ante estos Santos y Divinos Misterios, se ofrece incienso mediante las manos de este reverendo ministro[1].

Oremos e imploremos al Señor Gracia y Misericordia.

 

Pueblo: Señor Bondadoso, ten Piedad de Nosotros y ayúdanos.

 

2.4. Oración Impetrando el Perdón y la Gracia.

 

Sacerdote:  Tú, El que absuelve, Purifica y otorga el Perdón, que borras nuestras faltas y las olvidas, lava,  Señor Dios, por tu tierna misericordia mis grandes y muchos pecados y los pecados de todo tu pueblo fiel. Tú, Bueno y Magnánimo, ten Piedad de nosotros. Señor Dios, en tu misericordia recuérdanos y recuerda las almas de nuestros padres, de nuestros hermanos, de nuestros mayores, de nuestros maestros, de los nuestros que ya partieron y de todos tus fieles difuntos, hijos de Tu Iglesia Santa y Gloriosa.

 

Señor, concede descanso a sus almas, espíritus y cuerpos y derrama el rocío de tu Gracia y misericordia sobre sus huesos. Cristo Rey, nuestro Señor de la gloria, Señor y Maestro nuestro, se tú para ellos y para nosotros, la absolución y el que absuelve. Mi Señor, óyenos, ayúdanos, sálvanos y acepta nuestras oraciones y súplicas. Dios, por tu piedad borra todo castigo amargo, prohíbe y aparta de nosotros las varas de la ira. Haznos dignos de ese fin bendito que aguarda a los hombres pacíficos. De tu abundancia danos libremente la plenitud de la vida que corresponde a un Cristiano digno, agradable y aceptable a Tu Autoridad divina. Haznos a todos merecedores de un fin bueno y Santo, Ofrecemos a Ti alabanzas y acción de gracias, ahora y en todo momento, por siempre.

 

Pueblo: Amén.

 

2.5. Sedro. (Variable)

 

Sacerdote: Señor, Dios Todopoderoso, que recibes sacrificios de alabanza de aquellos que acuden a Ti de todo corazón, acepta este incienso de las manos de tus siervos y pecadores y atráenos junto a Tu Santo Altar, haznos dignos de entregarte ofrendas espirituales y sacrificios por nuestros pecados y por las ofensas de tu Pueblo. Haz que seamos dignos de convertirnos en ofrenda aceptable para Ti. Que tú espíritu benéfico descienda sobre nosotros, sobre estas ofrendas colocadas ante nosotros, y sobre todo tu pueblo fiel, por la intercesión de nuestro Señor Jesucristo,  con quien damos a Ti y a tu Espíritu Santo, Gloria, Honor y poder, ahora y por siempre eternamente.

 

Pueblo: Amén. Que el Señor acepte tu oblación y nos ayude por tus oraciones.

 

Sacerdote: La Paz sea con todos ustedes.

 

Pueblo: Y con tu espíritu.

 

Sacerdote: X De Dios recibamos el perdón de las ofensas y la cesación de los pecados en el más acá y el más allá por siempre.

 

Pueblo: Amén.

 

 

2.6. Bendición de las cadenas del Incensario.

 

Sacerdote: Yo siervo débil y pecador, elevo mi voz para clamar:

 

                  Santo es el Padre Santo X

 

Pueblo: Amén.

 

Sacerdote: Santo es el Hijo Santo X

 

Pueblo: Amén.

 

Sacerdote: Santo es el Espíritu Santo, X vivificador, que santifica el incensario de su siervo inicuo. Tu que perdonas y eres misericordioso con nuestras almas y con las almas de nuestros padres, hermanos, instructores, maestros, fieles difuntos y de todos los fieles difuntos en general en el más acá y el más allá. Amén.

 


2.7. Credo.

 

Diácono: Permanezcamos firmes de pie y respondamos al Reverendo sacerdote; orando.

 

Sacerdote: Creemos en un solo Dios.

 

Diáconos y Pueblo: Padre Todopoderoso. Creador de Cielo y Tierra, de todo lo visible e invisible.

 

Y en un Solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, Nacido del Padre antes de todos los Siglos; Dios Verdadero, de Dios verdadero, Luz de Luz, Engendrado y no Creado, De la misma naturaleza con Su Padre, Por quien todo fue hecho, Que por los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, Y por Obra del Espíritu Santo se encarnó de María Virgen, Madre de Dios. Y se hizo hombre, y por nuestra causa fue crucificado, En tiempos de Poncio Pilato, Padeció y murió y fue sepultado, y resucitó al Tercer Día según su Voluntad. Y subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre, y de nuevo Él vendrá con gran Gloria. Para juzgar a Vivos y Muertos y su Reino no tendrá fin.

 

Y Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de Vida que procede del Padre; que con el Padre y el Hijo, recibe una misma adoración y Gloria y que habló por los Profetas y los Apóstoles.

 

Y en la Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica. Reconocemos un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Esperamos la resurrección de los muertos. Y la vida nueva del mundo futuro, Amén.

 

(El celebrante se lava las manos).

 

Diácono: Stomen Kalos.

 Pueblo: Kirie Eleison.

B. Anáfora.

3. Liturgia Eucarística.

 

3.1. Oración del saludo de la Paz.

 

Sacerdote: Dios y Señor de todos, considéranos a nosotros, aunque indignos, merecedores de salvación para que libres de toda culpa y unidos por el lazo de la caridad nos saludemos mutuamente con el beso santo y divino de la paz. Haz que ofrezcamos gloria y gracias a Ti, a Tu Unigénito Hijo y a Tu Espíritu Santo, Santísimo, bondadoso, adorable y vivificador, consubstancial contigo, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos.

 

Pueblo: Amén. Barejmor.

 

Sacerdote: La Paz sea con todos ustedes.

 

Pueblo: Y con tu espíritu.

 

Diácono: Démonos mutuamente la paz en un ósculo santo y sacro en el amor de nuestro Dios y Señor.

 

Pueblo:  Señor y Dios nuestro, haznos dignos de tu Paz.

 

Diácono: Luego de haber recibido la paz santa y divina, inclinemos nuestras cabezas ante el Señor Misericordioso.

 

Pueblo: Ante Ti, Señor y Dios nuestro.

 

Sacerdote: Tu, único Señor misericordioso quien a pesar de morar en las alturas contemplas las cosas más humildes, envía tus bendiciones a los que han doblegado sus cabezas ante Ti, bendícelos por la gracia y los dones de Tu Unigénito Hijo por quien y con quien Tu eres digno de gloria, honor y autoridad en unión con el Espíritu Santo, Santísimo, bondadoso, adorable y vivificador, consubstancial contigo, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos.

 

Pueblo: Amén.

 

 

(Prefacio)

 

Sacerdote: Dios Padre, quién por tu amor inconmensurable e indescriptible hacia la humanidad enviaste a tu Hijo al mundo para rescatar las ovejas perdidas del rebaño, no rechaces Tú, mi Señor, este sacrificio incruento, pues contamos no con nuestra propia santidad sino con tu misericordia. Y concede que este Sacramento instituido para nuestra salvación no sea motivo para nosotros de condenación sino que por él recibamos la remisión de nuestros pecados, te alabemos dignamente y te demos gracias a ti, a Tu Unigénito Hijo y a tu Espíritu Santo, Santísimo, bondadoso, adorable y vivificador, consubstancial contigo, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos.

 

Pueblo: Amén.

 

Diácono: Permanezcamos firmes de pie, con temor, con modestia, con pureza, con santidad; permanezcamos hermanos míos en el amor y en la verdadera fe. Contemplemos con temor de Dios esta Sagrada Eucaristía colocada ante nosotros por las manos del reverendo sacerdote[2]. Pues él ofrece a Dios Padre este sacrificio vivo por nosotros, en unidad y en paz.

 

Pueblo: Misericordia, paz, sacrificio y acción de gracias.

 

Sacerdote: El amor de Dios Padre, X la gracia del Hijo Unigénito, X el acompañamiento, y el descenso del Espíritu Santo, X permanezcan con todos ustedes, hermanos míos, por siempre.

 

Diácono: Amén, y con tu espíritu.

 

Pueblo: Es justo y equitativo que demos gracias.

 

3.2. Santo. (Aclamación)

 

Sacerdote: Aquel a quien los cielos alaban con todas las huestes corpóreas e incorpóreas, el sol, la luna y todas las estrellas, la tierra, los mares y los primogénitos cuyos nombres están escritos en la Jerusalén celestial, ángeles, arcángeles, principados, potestades, tronos, dominaciones, virtudes celestiales, querubines con múltiples ojos y serafines de seis alas quienes cubriéndose los rostros y los pies, vuelan los unos hacia los otros proclamando su santidad, cantando en alta voz:

 

Pueblo: Santo, Santo, Santo Señor Dios Todopoderoso, el Cielo y la Tierra están plenos de tu gloria. Hosanna en las alturas. Bendito el que viene en el nombre del Señor. Hosanna en las alturas.

 

3.3. Consagración. (Institución)

 

Sacerdote: Cuando Él, el Inocente, de su propia voluntad, se preparó para aceptar la muerte por nosotros pecadores. Él tomó pan en sus venerables manos, y habiendo dado gracias, Él lo bendijo, X X lo consagró, X lo partió y lo dio a sus apóstoles, diciendo:  Tomen y coman, Este es mi cuerpo, que se fracciona por ustedes y por muchos, y que es entregado para la remisión de los pecados y para la vida eterna.

 

Pueblo: Amén.

 

Sacerdote: Así mismo Él tomó el Cáliz y habiendo dado gracias, Él lo bendijo, X X lo consagró X y lo dio a sus santos apóstoles, diciendo: Tomen, beban de él, todos ustedes. Esta es mi sangre, derramada por ustedes y por muchos y que es entregada por la remisión de los pecados y para la vida eterna.

 

Pueblo: Amén.

 

(Anamnesis)

 

Sacerdote: Hagan esto en memoria mía tantas veces como participen de este Sacramento, conmemorando mi muerte y mi resurrección hasta que vuelva.

 

Pueblo: Conmemoramos tu muerte, Señor, confesamos tu resurrección y aguardamos tu segunda venida. Que tu misericordia descienda sobre todos nosotros.

 



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