Discurso de Su Santidad Moran Mor Ignacio Efrén II en Beirut por Motivo de la visita de Su Santidad Papa Leon XIV
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Su Santidad, Papa León XIV;
Sus Beatitudes, Excelencias, Eminencias, Reverendos y Dignísimas Autoridades;
distinguidos presentes:
Con alegría espiritual y gran esperanza damos la bienvenida a la visita de Su Santidad a esta tierra de santidad: el Líbano, corazón de Dios. Recordamos las palabras del profeta Isaías:
“¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, del portador de buenas noticias!” (Is 52,7)
Les doy la bienvenida en nombre de la Sede de Antioquía, que comparte con la Sede de Roma la herencia del Ministerio de San Pedro, Príncipe de los Apóstoles, y de San Pablo, Apóstol de las Naciones.
Y en nombre de todos los cristianos de Oriente, quienes han dado —y siguen dando— testimonio de Jesucristo desde los comienzos del cristianismo, a pesar de las tribulaciones y persecuciones que han sufrido a lo largo de los siglos.
Su número ha disminuido gravemente, y su presencia en la tierra de sus padres se ha visto amenazada. En los últimos años, nuestro país —con sus musulmanes y sus cristianos— se ha convertido en víctima de campañas extremistas terroristas, de guerras sangrientas y también de una agresión israelí feroz y permanente.
Todo esto aceleró el desplazamiento de muchos. Al mismo tiempo, estas amenazas existenciales reforzaron el trabajo común entre las distintas Iglesias de nuestro Oriente y dieron lugar a lo que su predecesor, el recordado Papa Francisco, llamó “el ecumenismo de la sangre”.
Su Santidad, su visita apostólica llega en un momento sensible de la historia de esta región, donde somos testigos de numerosos y graves disturbios, así como de transformaciones radicales.
Esperamos que estas transformaciones produzcan estabilidad, justicia y paz para nuestra región, algo de lo que ha carecido durante mucho tiempo.
Los hijos de esta tierra anhelan una paz fundada en la justicia, que conduzca a la protección de la dignidad humana y de su libertad, bajo un Estado donde prevalezca el respeto a la ley y que se base en la igualdad de derechos y deberes.
Su Santidad, cristianos y musulmanes viven en esta tierra bendita desde hace siglos; comparten dolores y esperanzas, y aspiran a seguir viviendo juntos, beneficiándose de la experiencia de sus padres y abuelos.
Y aunque el diálogo académico entre los representantes de las religiones es importante, la experiencia adquirida en la vida común sigue siendo el elemento más decisivo para fortalecer ese diálogo.
El Oriente no es una frontera dibujada en los mapas, sino una vida que se vive, una memoria que se preserva y un tejido de relaciones humanas que, a lo largo de los siglos, ha unido a musulmanes y cristianos.
Aquí aprendimos que la convivencia no es un lema, sino un diálogo de vida basado en el encuentro sincero, en el respeto mutuo y en la responsabilidad compartida hacia el ser humano —todo ser humano—, porque el centro de nuestra misión y el signo de nuestra vocación es la persona humana.
En este amado país, el Líbano, comprendimos que el ser humano solo se completa con su hermano, y que el encuentro entre los hijos de las religiones puede construir una sociedad cohesionada, capaz de resistir el fanatismo y la división, despertando la esperanza en un tiempo cargado de dificultades.
Cada vez que se eleva la voz de la injusticia o se profundiza la herida de la división, la Iglesia en el Líbano y en Oriente permanece como testigo de la conciencia humana, llamando al diálogo sincero, al respeto de la libertad religiosa y a la preservación de la dignidad de todo ser humano creado a imagen y semejanza de Dios.
Su Santidad, sabemos que llevarán en su corazón el sufrimiento de este Oriente dolorido y que trabajarán con empeño para aliviarlo y garantizar una vida libre y digna para todos sus hijos, mediante sus oraciones, sus relaciones y su labor junto a las personas de buena voluntad.
Elevemos juntos nuestra oración al Señor Dios, pidiéndole que bendiga este encuentro y que haga de la visita de Su Santidad un nuevo amanecer en nuestro atormentado Oriente:
un amanecer que disipe el miedo de los corazones, despierte la esperanza en las almas y devuelva a los pueblos de nuestra región la confianza en la promesa del Señor, quien dice en el Evangelio de Juan:
“He venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Jn 10,10)
Moran Mor Ignacio Efrén II
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"“El justo florecerá como la palma y crecerá como el cedro del Líbano” Salmo 92:12.
Con el amor divino y la esperanza infinita en el Señor Jesucristo, el Arzobispo Crisóstomo participó en la ceremonia de la celebración del 82° Aniversario de la Independencia del Líbano, el miércoles 26 de noviembre, en el Club Libanés de Buenos Aires.
Monseñor Crisóstomo inició la celebración rezando la oración dominical y felicitó a todas las autoridades eclesiásticas, diplomáticas y políticas. Destacó que orgullosos en el Líbano porque la tierra del Líbano fue bendecida como un aroma de santidad desde los días del Señor Jesucristo, produciendo mártires y santos en el rebaño de la Iglesia.
Señaló que la cultura aramea y el idioma arameo han dejado una marca indeleble en la Iglesia y en el pueblo, y que la colectividad ha recibido esta identidad siriana-aramea (idioma que habló Cristo). Subrayó la gran responsabilidad de conservar dicha identidad con todas sus características en nuestras colectividades.
Agradeció a la presidenta del Club Libanés, Sra. Izabel Albustani, y a la Honorable Comisión Directiva, deseándoles una copiosa bendición celestial.
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Con espíritu de fraternidad y amor divino, unidos en la esperanza en Dios, el jueves 13 de noviembre de 2025, con motivo de la reunión de fin de año, el Arzobispo Crisóstomo participó en la reunión de la Comisión Ecuménica de Iglesias Cristianas en Argentina, que se llevó a cabo en la Iglesia Evangélica del Río de la Plata. El Pastor Leonardo Schindler, como anfitrión, ofreció la liturgia de la palabra y su sermón sobre la confianza en el único Señor Jesucristo. Además, en la reunión se trataron temas de la agenda y distintos eventos del año 2026, así como el mensaje de la Navidad.
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