15 de agosto la Asunción de la Santísima Virgen María en alma y cuerpo al cielo.
Feliz y Bendita Asunción. Que la oración de la Virgen María y su intercesión sean una ayuda a todos.
Servicio de la Santísima Virgen María
Pueblo: La Hija del Rey avanza gloriosamente. Aleluya, Aleluya; y la Reina está de pie a tu diestra. Olvida tu pueblo y la casa de tu padre, el Rey está prendado de tu belleza. (Salmo 45; 10-11)
Diácono: Barejmor.
Sacerdote: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Pueblo: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oh Tú, que eres el orgullo de los fieles, ofrece en favor nuestro, súplicas al Hijo Unigénito que nació de Ti, a fin de que se apiade de nosotros.
Stomen Kalos, Kyrie Eleyson.
El Arcángel trajo un mensaje de paz a la Hija de David y anunciándole la buena nueva dijo: Mi Señor está contigo y de Ti brotará El.
Diácono: Barejmor.
Sacerdote: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Pueblo: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
María, cual nave, llevó, adoró y glorificó a Aquél que es el Capitán y el Señor de toda la creación.
Señor ten misericordia de nosotros y ayúdanos. Por tu cruz Señor Jesús y por las oraciones de tu Madre aparta de nosotros todas las aflicciones y haz que cesen las varas de la ira.
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6 de agosto la Transfiguración del Señor.
Mateo 17,1-9
[1]Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado.
[2]Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz.
[3]De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús.
[4]Pedro dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
[5]Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo».
[6]Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor.
[7]Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: «Levántense, no tengan miedo».
[8]Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo.
[9]Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».
Feliz y Bendita Fiesta de la Transfiguración.
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