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Nuestro Arzobispo, Monseñor Crisóstomo Nuestro Arzobispo, Monseñor Crisóstomo, celebró la Divina Liturgia correspondiente a la fiesta de San Efrén, Doctor de la Iglesia, el domingo 4 de marzo, a las 19 hs, en la Iglesia San Efrén (Tronador 1067-CABA), concelebrando el Padre Pablo Azar.
Antes de la homilía, se cantó el himno de los Santos Apóstoles, se leyó una carta especial de Su Santidad Moran Mor Ignacio Efrén II por motivo del Centenario de la Asociación de Beneficencia Siriana, primera comunidad Siriana en Argentina y Latinoamérica.
En su homilía, Mons. Crisóstomo felicitó al Patriarca Moran Mor Ignacio Efrén, habló sobre el santo y sobre la historia de la comunidad siriana en Buenos Aires, primera en establecerse institucionalmente en Latinoamérica el 4 de marzo de 1918. Se refirió al esfuerzo y trabajo de los fundadores y colaboradores.
La Iglesia estaba colmada de asistentes, estuvieron presentes el Arzobispo Metropolitano de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa de Antioquía, S.E.R Mons. Siluan, acompañado por el Padre Gabriel, S.E. Embajador de Siria, Sr. Maher Mahfouz , S.E. Embajador de Egipto, Sr. Amen Melika, la Coordinadora General de Asuntos de Culto de Nación, S.E. Emb. Claudia Russo, el presidente del Centro Islámico de la República Argentina, Sr Anibal Bakir, Marco Galo presidente de la comunidad San Egidio, miembros de CEICA (Comisión Ecuménica de Iglesias Cristianas de Argentina), miembros de la Comisión Arquidiocesana de Ecumenismo, Sr Jorge Rouillon periodista de Aica (Agencia Informativa Católica Argentina).
Monseñor Siluan pronunció unas palabras de felicitaciones, ofreció a la Iglesia San Efrén un icono de la Virgen María Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Luego de la Divina Liturgia se procedió a descubrir y bendecir una placa recordatoria del centenario de la institución. Acto seguido se invitó a los presentes a recorrer una muestra de libros, fotos y otros documentos históricos de la institución, como la revista LA UNIVERSIDAD SIRIANA que salía desde Argentina al mundo. Por último los presentes compartieron un ágape fraterno, preparado especialmente acorde al período de cuaresma.

