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El 11 de noviembre de 2019, Su Santidad El 11 de noviembre de 2019, Su Santidad el Patriarca Mor Ignacio Efrén II se reunió con multitudes de fieles que se reunieron en el Gymasium Municipal en Barillas - Guatemala. Su Santidad estuvo acompañado por sus arzobispos de Eminences: Mor Yacoub Eduardo, arzobispo de América Central, Mor Clemis Eugene Kaplan, vicario patriarcal de la arquidiócesis para el oeste de los Estados Unidos, Mor Selwanos Boutros Al-Nehmeh, arzobispo de Homs, Hama, Tartous y alrededores, Mor Dionysius John Kawak, Vicario patriarcal de la Arquidiócesis para el este de los Estados Unidos. Su Eminencia Mor Yacoub Eduardo dio la bienvenida a Su Santidad y a la delegación acompañante y se dirigió a las multitudes diciéndoles cuán grandioso es este día histórico porque el Patriarca de Antioquía se encuentra entre ellos y los visita a pesar de su ubicación, que es difícil de alcanzar.
Les dijo que recibieran la paz y el amor que Su Santidad trajo consigo de Antioquía, la ciudad donde nació el cristianismo, y donde San Pedro, el Jefe de los Apóstoles, estableció su sede. Mor Yacoub Eduardo agradeció a Su Santidad y le pidió que bendijera a las personas que se reunieron para recibirlo.
Su Santidad se dirigió a las multitudes expresando primero su agradecimiento al Señor por la oportunidad de poder visitar este rebaño de Cristo a pesar de estar alejado y en un área que es muy difícil de alcanzar. Su Santidad habló sobre el sufrimiento como una marca de la iglesia y que la persecución es una parte necesaria de la historia del crecimiento de la iglesia. Hizo hincapié en que la promesa del Señor de que í‰l conquistó el mundo es un estímulo y una esperanza para todos aquellos que sufren por el bien de la verdadera fe. Les dijo que su presencia en la Iglesia Siriana Ortodoxa de Antioquia es un signo de la obra de Dios en sus vidas y en la vida de la Santa Iglesia. Concluyó diciéndoles lo orgulloso que está de ellos y que su cálida bienvenida tocó su corazón y lo llenó de alegría y lágrimas; Su Santidad oró para que Dios los bendiga a ellos y a sus familias y los proteja, fortaleciéndolos para permanecer firmes en su fe a pesar de las tribulaciones y persecuciones.

