El décimo domingo después de la Resurrección.
Lectura del Santo Evangelio según San Marco 6.
[4]Por eso les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa».
[5]Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos.
[6]Y él se asombraba de su falta de fe. Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente.
[7]Entonces llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros.
[8]Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero;
[9]que fueran calzados con sandalias y que no tuvieran dos túnicas.
[10]Les dijo: «Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir.
[11]Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos».
[12]Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión;
[13]expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.
Feliz y Bendito domingo.

